Ola de frío: ¿Neumáticos de invierno o cadenas de nieve?

Ola de frío: ¿Neumáticos de invierno o cadenas de nieve?

Los neumáticos de invierno son neumáticos especialmente concebidos para un uso frecuente en regiones con bajas temperaturas (inferiores a 7 °C), o en presencia de hielo o nieve. Permiten prescindir de las cadenas cuando se transita sobre nieve, siendo útil también sobre hielo, aumentando la seguridad y la vida de la cubierta.

El uso de neumáticos de invierno (M+S) o de nieve (3PMSF) es obligatorio, dada su gran utilidad, en los países del norte y centro de Europa, así como en las regiones más frías de Estados Unidos, Canadá o Rusia.

Frente al neumático convencional, los de invierno están especialmente diseñados para rodar en condiciones de extrema dureza, bajas temperaturas y carreteras llenas de hielo o nieve. Para ello presentan diferencias principalmente en la banda de rodadura, incorporando un mayor número de aristas, así como laminillas autoblocantes, capaces de aumentar la adherencia en condiciones extremas. Igualmente los compuestos de goma que se emplean en su fabricación también son diferentes, y de mayor adherencia respecto al neumático de verano ya que éstos pierden eficacia a temperaturas de menos de 7 °C.

Dado que el principal objetivo es garantizar la adherencia sobre superficies complicadas y minimizar así el riesgo de accidente, los neumáticos de invierno cuentan con una mayor profundidad en el dibujo, en torno a dos milímetros más. Por ello deben ser sustituidos cuando su dibujo sea inferior a los cuatro milímetros, pudiendo gastar el resto de dibujo fuera de temporada.

Detalle símbolo M+S (Mud + Snow) y 3PMSF (Three Peak Mountain Snow Flake).

Hay que dejar claro que los neumáticos de invierno se equipan al principio de la temporada invernal y se mantienen hasta el final de la misma, siendo perfectos para su utilización en cualquier condición invernal, tanto frío como lluvia, hielo o nieve. La cadenas, en cambio, son un “parche” que se utiliza sólo en determinados momentos cuando las condiciones de la vía (hielo o nieve) así lo obligan.

Respecto a las características propias del neumático, el uso del neumático de invierno es el único caso en que se permite montar un neumático con un código de velocidad inferior al recomendado, pero siempre recordando con una pegatina situada en el cristal, tal circunstancia para evitar accidentes. En cuanto a la presión, por las bajas temperaturas, debe incrementarse en 0,2 kg para usos invernales.

Los neumáticos de invierno llevan el marcaje M+S (Mud & Snow, barro y nieve) según las normativas europeas, pero sus prestaciones en condiciones invernales no han sido sometidas a prueba, además no todos los neumáticos con el marcaje M+S son neumáticos de nieve.

El único marcaje que nos permite reconocer un neumático de nieve es el símbolo alpino, un pictograma que representa una montaña de 3 picos con un copo de nieve. Se conoce como 3PMSF (Three Peak Mountain Snow Flake) y garantiza que el neumático ha sido sometido a un proceso de homologación según el método de certificación ETRTO (European Tyre and Rim Technical Organization) en el que se ensayan las prestaciones del neumático en condiciones invernales. Desde 2017 la legislación de algunos países, como Alemania, Luxemburgo y las Repúblicas Bálticas, ya no permiten la circulación con neumáticos M+S en invierno, al considerar que sólo son neumáticos de invierno genuinos los que llevan el símbolo 3PMSF.

Legislación española

La legislación española contempla los neumáticos de invierno como una alternativa válida a las cadenas de nieve, tal y como recoge el Reglamento General de Vehículos, basado en el Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre:

«Cuando sea obligatorio o recomendado el uso de cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados se deberá, bien colocar sobre, al menos, una rueda motriz a cada lado del vehículo dichas cadenas o dispositivos antideslizantes, bien utilizar neumáticos especiales, […]

Si los neumáticos presentasen clavos, como los usados en pavimento con hielo, éstos serán de cantos redondeados y no sobresaldrán de la superficie más de dos milímetros.

Si se utilizan neumáticos especiales de nieve, éstos irán marcados con la inscripción M+S, MS o M&S, y deberán tener una capacidad de velocidad, bien igual o superior a la velocidad máxima prevista para el vehículo, bien no inferior a 160 Km/h si la velocidad máxima del vehículo es superior a ésta.

Los neumáticos con clavos son una alternativa a los neumáticos de invierno, aunque su uso queda claramente limitado por la legislación. Dado que son un producto muy agresivo especialmente con el asfalto, su utilización queda limitada a terrenos completamente helados. No todos los países permiten su uso; y los que los permiten, suelen limitar su uso a determinadas épocas del año.

La legislación española los permite aunque contempla que los clavos empleados deberán ser forzosamente redondeados y no sobresalir más de dos milímetros de la superficie de la goma del neumático. En el caso de su uso, el neumático tiene el código M+SE.

Su uso es casi residual, principalmente por los problemas de montaje que genera, así como las limitaciones de uso que provocan que apenas puedan emplearse de forma continua.

Otro de los aspectos que diferencian ambos neumáticos son los compuestos, adaptados a la climatología, teniendo los neumáticos de invierno una mezcla de goma más flexible a bajas temperaturas, evitando que se endurezca a bajas temperaturas para favorecer el agarre.

La distancia de frenada es otro aspecto importante a tener en cuenta.

Este tipo de neumático no solo sustituye a las cadenas, sino que las mejora. El neumático de invierno es mejor en aspectos como adherencia, tracción, distancia de frenado y control del vehículo. Por no hablar de la comodidad y sonoridad, donde las cadenas son especialmente molestas y generan ruidos y vibraciones.

Además, la utilización de neumáticos de invierno nos ahorra la molestia de tener que llevar cadenas en el coche, y lo que es peor, tener que instalarlas. Una instalación que normalmente no se realiza en las mejores condiciones.

En cualquier caso, tomar conciencia de los riesgos que para la seguridad de los ocupantes del vehículo puede suponer no calzarlo con los neumáticos adecuados para el tipo de vía y climatología por la que vamos a circular, es fundamental para evitar accidentes de tráfico. Conocer los riesgos y saber afrontarlos con seguridad, es conducción responsable, y ésta salva vidas, no lo dudes.

 

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